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La
autoridad de la Iglesia" I.
La fuente de autoridad: Dios hablando por Cristo: 1.
Heb. 1:1-2. El mensaje y el mensajero del Nuevo Testamento contrastados
con el antiguo. 2.
Juan 1:17. Moisés el legislador en el periodo del Antiguo Testamento;
Cristo en el Nuevo. 3.
Mateo 11:27. Dios revelado por Cristo. 4.
Juan 5:26-27. La autoridad dada a Cristo. 5.
Juan 17:7-8. El mensaje de Cristo es de Dios.(Juan 12:49-50) II.
Debemos ser gobernados hoy por la autoridad de Cristo, no por la de Moisés
o los profetas. 1.
Hch. 3:19-23; Mar. 9:2-8. "A El oid" 2.
Mat. 5:21-22; 5:27-28. "Mas yo os digo" 3.
1ª
Co. 9:21. "Bajo la ley de Cristo" III.
La autoridad de Cristo para ser ejecutada por sus apóstoles: 1.
Mateo 19:27-28 2.
Mateo 16:17-19 3.
2ª
Co. 5:18-20 4.
Mateo 28:18-20 5.
Juan 20:22-23 6.
1ª
Juan 4:6 IV.
Los apóstoles serian guiados por el Espíritu Santo: 1.
Juan 14:16-17. Enviado a los apóstoles, no al mundo. 2.
Juan 14:26. Para recordarles lo que Cristo les habia enseñado. 3.
Juan 16:7-15. Para convencer al mundo por la doctrina de Cristo. 4.
Lucas 24:49. Esperar en Jerusalem su venida. 5.
Hechos 2:1-4, 37. El Espíritu Santo vino y por medio de la predicación
de los apóstoles convirtió a tres mil hombres y mujeres. V.
La predicación de los apóstoles confirmada por milagros. (Marcos
16:15-18; Heb. 2:1-4; 1ª
Co. 12:28-31; 1ª
Co. 13:8-10) Estos
dones sirvieron para el propósito temporal de introducir y confirmar las
verdades del Nuevo Testamento. VI.
Integridad de la ley así entregada: 1.
Rom. 1:16-17. El evangelio de Cristo contiene la justicia de Dios "de
fe en fe" 2.
2ª
Pe. 1:2-3. Por el conocimiento de Cristo se adquieren todas las cosas
que pertenecen la vida y a la piedad. 3.
2ª
Tim. 3:14-17. Completamente preparado para toda buena obra. 4.
Judas 3. La fe una vez por todas entregada a los santos. 5.
Ap. 22:18-19. No debe añadirsele nada. Conclusión:
Las escrituras del Nuevo Testamento contienen la
voluntad de Dios revelada por Cristo y sus embajadores escogidos; guiados
y confirmados en su mensaje por el Espíritu Santo, constituyen así una
regla completa y perfecta de fe y practica para el pueblo de Dios hoy,
la divina constitución del reino de Dios.
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